El calzado que elijas puede parecer una decisión personal e irrelevante al volante, pero cuando se trata de conducir, entra en juego mucho más que la comodidad. Las chanclas, por su diseño suelto y escasa sujeción, pueden ser un riesgo potencial en la conducción.
En este artículo analizamos en detalle si está prohibido conducir con chanclas en España, qué dice la normativa, por qué puede ser peligroso y qué calzado se recomienda usar para conducir con seguridad.
¿Está prohibido conducir con chanclas en España?
En España, no existe una ley que prohíba de forma explícita conducir con chanclas. Sin embargo, esto no significa que esté permitido en todos los casos ni que estés libre de una sanción. Sin embargo, el Reglamento General de Circulación, en su artículo 18.1, establece que el conductor debe mantener la libertad de movimientos, el campo necesario de visión y la atención permanente a la conducción.
El uso de chanclas o cualquier tipo de calzado que se desprenda fácilmente puede comprometer la seguridad del conductor, e incrementar las probabilidades de un accidente vial.
¿Por qué las chanclas pueden ser peligrosas al conducir?
Aunque pueda parecer un detalle menor, el tipo de calzado que se usa al volante puede marcar la diferencia entre una conducción segura y un accidente evitable. Las chanclas, en particular, presentan varios riesgos específicos:
- Riesgo de quedarse atrapadas bajo los pedales: Las chanclas sueltas, por su estructura abierta y sin sujeción trasera, pueden deslizarse hacia debajo del pedal del freno o del acelerador. Esto puede provocar que el conductor no pueda presionar correctamente el pedal o que quede bloqueado, impidiendo maniobras cruciales.
- Falta de estabilidad del pie: Al no ajustarse al talón, el pie puede moverse lateralmente o hacia adelante con facilidad. Esto genera movimientos imprecisos o retrasos en la respuesta motora, especialmente en situaciones que requieren reacciones rápidas.
- Pérdida de sensibilidad sobre los pedales: Las chanclas tienen una suela blanda y fina, muchas veces resbaladiza. Esto hace que el conductor no perciba correctamente la presión que aplica, o que incluso el pie se resbale mientras pisa. Esto es especialmente grave si hay humedad, sudor o restos en la alfombrilla del coche.
- Mayor posibilidad de distracción: Si la chancla se sale del pie o se mueve de forma incómoda, es muy probable que el conductor se distraiga intentando recolocarla mientras conduce, desviando la atención del camino.
- Inseguridad en maniobras delicadas: Estacionar, arrancar en una pendiente o conducir en tráfico denso exige control total del pedal. Las chanclas reducen la precisión de cada movimiento, afectando no solo al conductor sino también al entorno.
Todos estos factores, combinados, convierten a las chanclas en un riesgo real a la hora de conducir. Y si bien puede que nunca ocurra un problema grave, basta un solo segundo de imprecisión para que la falta de sujeción derive en un accidente.
¿Qué calzado se recomienda para conducir?
Aunque la Dirección General de Tráfico (DGT) no especifica un tipo de calzado obligatorio, sí exige que el conductor mantenga el control total del vehículo en todo momento. Esto implica libertad de movimiento, precisión sobre los pedales y ausencia de elementos que puedan interferir con la conducción. Por ello, el calzado no debe ser una decisión tomada a la ligera: puede marcar la diferencia entre una maniobra efectiva o un accidente.
Los especialistas en seguridad vial coinciden en que el calzado ideal para conducir debe cumplir con tres criterios fundamentales: sujeción, sensibilidad y seguridad.
Zapatillas cerradas y flexibles: el estándar más recomendable
Este tipo de calzado se ajusta correctamente al pie, sin generar holguras ni puntos de presión que puedan comprometer la movilidad. Su diseño permite mover los tobillos con libertad y sentir con claridad la presión que se ejerce sobre los pedales.
- Suela fina pero firme: Esto facilita percibir la resistencia de los pedales, evitando errores al acelerar o frenar.
- Cierre seguro (cordones o velcro): Reduce el riesgo de que el zapato se salga o se mueva bruscamente al maniobrar.
- Material transpirable: Ideal para trayectos largos o en verano, ayuda a evitar que el pie sude y resbale.
Zapatos deportivos o calzado plano: comodidad y agarre en cada trayecto
Siempre que tengan suela antideslizante y se mantengan bien sujetos al pie, los zapatos deportivos pueden ser grandes aliados para la conducción.
- El diseño ergonómico favorece el confort, incluso en desplazamientos prolongados.
- Suelas de goma con relieve ofrecen mayor tracción, especialmente útil en días lluviosos.
- El peso ligero del calzado mejora la sensibilidad al tacto con los pedales, clave en situaciones que exigen rapidez.
Calzado a evitar: cuando la moda o la costumbre comprometen la seguridad
Aunque muchas personas no lo perciben, hay tipos de calzado que pueden generar situaciones de riesgo incluso más graves que las chanclas. Algunos ejemplos son:
- Tacones altos: Desvían el apoyo del pie hacia el metatarso, reduciendo la precisión del movimiento. Además, pueden trabarse bajo los pedales.
- Botas rígidas o de suela gruesa: Limitan la flexión del tobillo y restan sensibilidad. Cuanto más pesada y voluminosa sea la bota, más torpes serán los movimientos.
- Zapatos sueltos o sin talón (mocasines, babuchas): Aunque no sean chanclas, se deslizan fácilmente y pueden quedarse trabados al cambiar de pedal.
- Calzado con plataforma: Aumenta la distancia entre el pie y el pedal, obligando al conductor a ejercer más fuerza y reduciendo la capacidad de dosificar la presión.
Consejo práctico: una solución simple que puede evitar muchos problemas
Si solés salir de casa con sandalias, chanclas, alpargatas u otro calzado informal, guarda un par de zapatillas cómodas exclusivamente para conducir en el coche. Son fáciles de cambiar y te permiten circular tranquilo y seguro.
Además, si alguna vez te ves involucrado en un control policial o, peor aún, en un siniestro, contar con un calzado adecuado podría ser determinante ante la evaluación de tu responsabilidad.
¿Qué dice la legislación en otros países?
España no es el único país que desaconseja (o directamente penaliza) conducir con chanclas. En algunos países, las leyes son incluso más explícitas.
- Alemania: No hay multa específica, pero en caso de accidente, puede suponer una reducción del seguro por “negligencia”.
- Reino Unido: Tampoco hay ley directa, pero si el calzado interfiere con la conducción segura, puede acarrear sanciones.
- Francia: Se recomienda un calzado adecuado, y como en España, se sanciona si el calzado compromete el control del vehículo.
La tendencia global es clara: aunque muchos países no lo prohíben de forma literal, cada vez hay más conciencia sobre los riesgos.
La importancia de la seguridad vial: no olvides la luz V16
La elección del calzado es solo uno de los aspectos que influyen en la seguridad al volante. Otros elementos clave, como la visibilidad en situaciones de emergencia, también son fundamentales.
Desde 2026, en España será obligatorio contar con una luz V16 homologada con geolocalización, que sustituirá a los triángulos de emergencia. Este dispositivo emite una señal luminosa visible a más de un kilómetro de distancia y se coloca sobre el techo del vehículo en caso de avería o accidente.
- Se activa automáticamente y envía la localización del vehículo a la nube de la DGT.
- Es más seguro que los triángulos, ya que evita que el conductor tenga que bajar a la calzada.
Puedes conseguir una luz V16 de calidad y homologada para mantener tu coche preparado y cumplir con la normativa vigente.